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Boletín de
Junio 2011
Nº 139

 

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   Boletín de Capellanía  / Junio de 2011 Nº139.
  
  Editado
por Capellanía   


 

“Gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran”

Romanos 12:15



UN ADELANTO DEL CIELO

Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano. Cuando llegamos a Nairobi (Kenya), nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta. Quizá arreglando tejados, pero no teníamos experiencia en construcción. Quizá pintando un colegio, pero no sabíamos de pintura. Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con este Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi

Todos entramos en aquella casucha, un tugurio sin muebles, con poca luz. Contrastaban las hamacas llenas de niños enfermos y lloriqueando con los limpísimos trajes talares blancos y azules de las Hermanas de la Caridad, que rebosaban alegría. Yo me quedé bloqueado, en la mitad de la habitación.

Nunca había visto nada así. Mis compañeros universitarios se esparcieron por las estancias, siguiendo a distintas monjas, que requerían su asistencia.

Una hermana me preguntó:

-¿Has venido a mirar o quieres ayudar?

Sorprendido por tan directa pregunta y en estado de sopor, balbuceé:

-A ayudar…

-¿Ves a ese niño de allí, el del fondo que llora? Lloraba desconsoladamente, pero sin fuerza.

-Bien: tómalo con cuidado y tráelo. Lo bautizamos ayer

Lo noté con una fiebre altísima. El niño tendría un par de años.

-Ahora tómalo y dale todo el amor que puedas…

-No entiendo… -me excusé.

-Que le des todo el cariño de que seas capaz, a tu manera.

-Y me dejó con el niño. Le canté, lo besé, lo arrullé… dejó de llorar, me sonrió, se durmió. Al cabo de un rato, busqué llorando a la hermana:

-Hermana: no respira.

La monja certificó su muerte:

-Ha muerto en tus brazos… Y tú le has adelantado con tu cariño quince minutos del amor que Dios le va a dar por toda la eternidad.

Entonces entendí tantas cosas: el cielo, el amor de mis padres, el amor de Jesús, los detalles de afecto de mis amigos… Mi viaje a Kenya supuso un antes y un después en mi vida. Ahora sé que todos tenemos “Kenyas” a nuestro alrededor para dar amor cada día.

La Madre Teresa de Calcuta dijo: “ Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí”.

Ludwig van Beethoven dijo:

El genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación.

 

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UNA EMPAPADITA:

Había pasado todo el día con su mamá, en un Centro de Compras. Esa nena simpática, con carita inocente, no debe haber tenido más de 6 años.

Cuando se disponían a abandonar el Centro, llovía a cántaros. Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra... ni siquiera las ves golpear el suelo...

Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia. Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria

Siempre me ha encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo, los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones.

La voz de esta chiquita era muy dulce, y rompió mi trance hipnótico con esta inocente frase: "Mamá, corramos a través de la lluvia". "Mamá, corramos a través de la lluvia". "Sí, mamá... Corramos a través de la lluvia".

"No, mi amor... Esperemos a que pare la lluvia", contestó la mamá pacientemente...
La niña esperó otro minuto, y repitió:“Mamá, corramos a través de la lluvia"

Y la mamá le dijo: "Pero si lo hacemos, nos empaparemos..."

"No, mamá, no nos mojaremos. Eso no fue lo que le dijiste esta mañana a papá..." Tal fue la respuesta de la niña, mientras hablaba del brazo de su madre...

"¿Esta mañana? ¿Cuándo dije que podemos correr a través de la lluvia, y no mojarnos" "¿Ya no lo recuerdas? Cuando hablabas con papá acerca de su cáncer, le dijiste que si Dios nos hace pasar a través de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa".

Todos nos quedamos en absoluto silencio. Juro que no se escuchaba más que la lluvia. Nos quedamos parados, silenciosamente. Nadie entró ni salió del almacén en los siguientes minutos.

La mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que debería responder. Este era un momento crucial en la vida de esta jovencita, un momento en el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas, de manera que algún día florecieran en una inquebrantable fe...

"Amor, tienes toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si Dios permite que nos empapemos, puede ser que Él sepa que necesitamos una lavadita"... Y salieron corriendo...

Todos nos quedamos viéndolas, riéndonos mientras corrían por el estacionamiento, pisando todos los charcos. Por supuesto que se empaparon, pero no fueron las únicas... Las siguieron unos cuantos que reían como niños mientras corrían hacia sus coches. Sí, es cierto, yo también corrí. Y sí, también me empapé... seguro Dios pensó que necesitaba una lavadita.

Las circunstancias o las personas pueden quitarnos nuestras posesiones materiales, pueden llevarse nuestro dinero, y pueden llevarse nuestra salud. Pero nada ni nadie puede quitarnos nuestras más valiosas posesiones: Así que no olvides tomarte el tiempo y la oportunidad de llenarte de recuerdos cada día. “Cada memoria es un ladrillo que construye mi vida”. De vez en cuando, toma tu tiempo para correr a través de la lluvia:

TÓMATE TU TIEMPO PARA VIVIR!

Y no olvides:

A veces Dios quiere que te des una “empapadita”. Pero jamás te dejará sólo. Y si te ha permitido pasar por tormentas en tu vida... también pasará ésta, y la otra y la que sigue... Después de cada una de ellas, verás nuevamente su amor en cada arco iris.

 

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LA FÁBULA DEL PUERCOESPÍN

Durante la edad de hielo muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja: la mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades

 

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